Las comunidades isleñas procuran la gestión del océano

Los conocimientos tradicionales y la herencia cultural aportan perspectivas únicas

Las comunidades isleñas procuran la gestión del océano

Descripción general

Las comunidades isleñas de todo el mundo tienen un fuerte vínculo con el océano. Los mares conectan a las personas con las familias y los vecinos, brindan sustento, impulsan las economías e inspiran el arte y los valores culturales.

Históricamente, las comunidades isleñas han cosechado productos marinos de un océano pródigo. Sin embargo, estas personas enfrentan nuevos desafíos a medida que la salud de los océanos y las poblaciones de peces se ven afectadas negativamente por las actividades humanas no sustentables del planeta. Por ejemplo, entre 1974 y 2015, se triplicó el porcentaje de poblaciones de peces que se capturan en niveles biológicamente no sustentables.1 Los residuos marinos contaminan áreas enormes, y las emisiones de dióxido de carbono están causando el calentamiento y la acidificación del agua a nivel mundial.2 Las poblaciones de algunas especies de peces depredadores tope decrecieron en más del 90 % con respecto a sus niveles históricos.3

La Isla de Pascua es mundialmente reconocida por sus estatuas moái gigantes, que ambién se consideran monumentos a la rica cultura de los Rapa Nui. Por The Pew Charitable Trusts

En la actualidad, las comunidades isleñas, en especial las del Océano Pacífico, están combinando conocimiento tradicional y ciencia para desarrollar estrategias innovadoras para proteger el océano y, al mismo tiempo, apoyar el medio de subsistencia local y conservar las prácticas milenarias.

Estrategias de conservación de las poblaciones nativas

Las tradiciones y prácticas que se pasan de una generación a otra se incorporan cada vez más a las decisiones de ordenación marina actuales como complemento a las recomendaciones y los datos científicos.

Muchas islas y culturas del Pacífico comparten un concepto de conservación que impulsa la protección de determinadas áreas y restringe su uso. Este enfoque, a veces secular, se conoce con distintos nombres y expresiones culturales. En Palau, se llama bul, mientras que en la cultura polinesia lo llaman rahui o lahui. En el resto del mundo, a esta práctica se la denomina con palabras tradicionales, como tapu, tabu, tambu, mo, meshung o sil.

Estas medidas de protección se pueden implementar de forma permanente o durante un período determinado para permitir que el ecosistema se recupere. En algunos casos, se aplican en áreas de carácter sagrado o de importancia cultural, o en áreas donde la actividad humana ha ocasionado un detrimento de la salud. 

El bul o rahui, por ende, es muy similar al concepto moderno de área marina protegida (AMP), un espacio geográfico claramente definido que es reconocido, dedicado y administrado, a través de medios legales u otros medios eficaces, para lograr la conservación de la naturaleza a largo plazo.4 Líderes a nivel local y nacional han adoptado enfoques distintos, pero conceptualmente similares, para implementar estas medidas de protección. Por ejemplo:

  • En Palau, se implementó un bul actualizado que prioriza el medioambiente marino. Durante siglos, los líderes isleños del archipiélago del Pacífico han actuado para proteger las aguas locales, que son una fuente vital de alimento y proporcionan un medio para comercializar y generar ingresos, por medio de la promoción del tradicional bul (una prohibición para la pesca de especies clave o en determinados arrecifes), al toparse con el impacto de la sobrepesca. En 2015, el Presidente Tommy Remengesau Jr. aplicó por primera vez esta tradición a las áreas de alta mar al firmar la Ley del Santuario Marino Nacional de Palau. El área protegida abarca el 80 % de la zona económica exclusiva del país, la cual tiene el tamaño de España.
  • Papahānaumokuākea es un modelo de conservación global. El Monumento Marino Nacional de Papahānaumokuākea en las Islas de Hawái noroccidental es una de las APM más grandes del mundo, y es muy importante tanto por su valor cultural como por sus beneficios ecológicos. La ordenación del área, declarada por el Gobierno de los Estados Unidos en 2006, integra conocimiento, tradiciones culturales, ciencia y políticas modernas para salvaguardar los recursos naturales y también culturales.5  
  • Los Rapa Nui mantienen la cultura nativa. La comunidad Rapa Nui de la Isla de Pascua trabajó en conjunto con el Gobierno de Chile para crear un AMP de gran tamaño en 2018 a fin de restringir las actividades de pesca no tradicional y salvaguardar la pesca tradicional. La protección de estas fértiles aguas le permite a la comunidad local afianzar el vínculo con el medioambiente y los antepasados navieros.
En 2013, las canoas navieras tradicionales de casco doble, Hōkūle’a (izquierda) e Hikianalia (derecha), comenzaron a circunnavegar por el mundo durante cuatro años como parte de un esfuerzo que realizó la Sociedad de Navegantes Polinesios para promover la gestión sustentable de la naturaleza. Por The Pew Charitable Trusts

Voces Isleñas

Como parte del trabajo para establecer una red de AMP de gran escala, el proyecto Legado para los Océanos de Pew Bertarelli reúne a artistas, educadores, pescadores, exfuncionarios del gobierno y viajeros tradicionales de diversos ámbitos geográficos y culturales que comparten el interés en la protección de las identidades únicas de las comunidades isleñas del Pacífico. Juntos, este grupo se conoce como Voces Isleñas.

Los miembros de este grupo asesoran al proyecto Legado para los Océanos en sus iniciativas de trabajo con las comunidades isleñas pequeñas a fin de crear AMP. Los embajadores de Voces Isleñas provienen de Palau, Guam, las Islas Marianas del Norte, Hawái, Nueva Zelanda, Australia, Nueva Caledonia, la Polinesia francesa y la Isla de Pascua. El objetivo central del grupo son los esfuerzos conjuntos para mantener la salud de los océanos y facilitar conexiones duraderas e intercambios de conocimiento.

Conclusión

El océano es de todos, y las personas de todo el mundo deben trabajar para protegerlo para las futuras generaciones. Durante siglos, las comunidades isleñas tradicionales han desarrollado maneras simples pero efectivas de mantener y restablecer la salud del océano creando áreas protegidas que tienen valor cultural. Las personas de otras partes del mundo pueden aprender de su experiencia y trabajar en consonancia con los aspectos culturales (impulsados por principios científicos consolidados), a fin de establecer AMP grandes y completamente protegidas. Estas áreas pueden traer beneficios de conservación tangibles, garantizar el crecimiento de las economías locales a largo plazo, promover la recuperación de las pesquerías vecinas que se ven beneficiadas por el “efecto de propagación” y fomentar la singularidad y diversidad de las tradiciones culturales que guardan una relación intrínseca con el mar.6 

Notas

  1. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, “El estado mundial de la pesca y la acuicultura”:
  2. Ove Hoegh-Guldberg et al., “The Ocean”, en Climate Change 2014: Impacts, Adaptation, and Vulnerability—Part B: Regional Aspects, Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change, ed. Vicente R. Barros et al. (New York: Cambridge University Press, 2014), 1655-1731, https://www.ipcc.ch/pdf/assessment-report/ar5/wg2/WGIIAR5Chap30_FINAL.pdf.
  3. Comité Científico Internacional para los Túnidos y Especies Afines en el Océano Pacífico Norte, “Evaluación del atún aleta azul del Pacífico 2016, Resumen ejecutivo” (2016), https://www.iattc.org/Meetings/Meetings2016/SAC-07/PDFs/OTH-INF/_English/SAC-07-INF-C(a)_ISC-Pacific-Bluefin-Tuna-Stock-Assessment-Executive-Summary.pdf (en inglés); Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, “Análisis de las propuestas de enmienda a los Apéndices I y II” (2013), https://www.cites.org/sites/default/files/eng/cop/16/prop/E-CoP16-Prop-17.pdf.
  4. International Union for Conservation of Nature World Commission on Protected Areas, “Applying IUCN’s Global Conservation Standards to Marine Protected Areas (MPA)”, con acceso el 16 de julio de 2018, https://www.iucn.org/sites/dev/files/content/documents/applying_mpa_global_standards_final_version_050418.pdf.
  5. Kekuewa Kikiloi et al., “Papahānaumokuākea: Integrating Culture in the Design and Management of One of the World’s Largest Marine Protected Areas”, Coastal Management 45, n.º 6 (2017): 436-51, http://dx.doi.org/doi:10.1080/08920753.2017.1373450.
  6. Cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible” (2018) (en inglés), http://www.fao.org/documents/card/en/c/I9540EN.
  7. Fiona R. Gell and Callum M. Roberts, “Benefits Beyond Boundaries: The Fishery Effects of Marine Reserves”, Trends in Ecology & Evolution 18, n.º 9 (2003): 448-55, http://dx.doi.org/doi:10.1016/S0169-5347(03)00189-7; Hugo B. Harrison et al., “Larval Export From Marine Reserves and the Recruitment Benefit for Fish and Fisheries”, Current Biology 22, n.º 11 (2012): 1023-28, http://dx.doi.org/doi:10.1016/j.cub.2012.04.008.