Cinco consideraciones que la OMC debe incluir en su acuerdo sobre las subvenciones a la pesca

A medida que se acerca la fecha límite para llegar a un acuerdo, las negociaciones deberían girar en torno a la conservación

Cinco consideraciones que la OMC debe incluir en su acuerdo sobre las subvenciones a la pesca
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Durante casi dos décadas, los Gobiernos miembro de la Organización Mundial del Comercio han estado trabajando en un acuerdo orientado a quitar las subvenciones a la pesca dañina, uno de los principales factores de la sobrepesca. Las subvenciones a la pesca son pagos que realizan los gobiernos a las flotas pesqueras para ayudar a cubrir costos como el combustible y la construcción de buques. Sin embargo, estas subvenciones dañan el medioambiente al incentivar más actividad pesquera de la que el océano puede tolerar.

En 2015, líderes provenientes de todo el mundo se adhirieron a los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas (SDG), incluido el SDG 14, que instan a la conservación y el uso sostenible del océano y de los recursos marinos. El objetivo 6 que forma parte de ese objetivo reconoce el daño que causan algunas subvenciones a las poblaciones de peces (en particular, cuando permiten que los buques pesquen durante períodos más prolongados y que se adentren en el mar más de lo normal) y le asignó a la OMC la confección de un acuerdo en 2020 para eliminar ese tipo de subvenciones dañinas.

Como se acerca esa fecha límite, y a pesar de los retrasos causados por la pandemia del COVID-19, los Gobiernos retomaron las negociaciones a mediados de septiembre.

The Pew Charitable Trusts está convencido de que el debate debe girar en torno a la conservación. A continuación, se presentan cinco componentes que debe incluir el acuerdo de la OMC para cumplir con el SDG 14.6 y para causar un impacto positivo y duradero sobre la salud del océano y sobre las comunidades costeras, donde los pescadores de pequeña escala están luchando por sobrevivir, en parte debido a la sobrepesca impulsada por las subvenciones.

1. Todos los países deben asumir responsabilidades en virtud de este acuerdo.

Tanto los países desarrollados como los países en vías de desarrollo están contribuyendo al agotamiento de los recursos pesqueros. Se trata de un problema mundial y requiere una solución global: un acuerdo multilateral en virtud del cual todos los países miembro de la OMC se comprometen a cambiar el modo en que asignan los fondos públicos. Un acuerdo de este tipo beneficiaría a los pescadores de todas partes del mundo. La eliminación de las subvenciones dañinas a la pesca en todas las zonas económicas exclusivas de los países y fuera de los límites de sus aguas reduciría la capacidad pesquera global. Esto les permitiría a las poblaciones reducidas de peces recuperarse, lo que daría como resultado una mayor cantidad de peces en el mar y sería de gran ayuda para las pesquerías de pequeña escala.

2. El acuerdo debe prohibir las subvenciones al combustible.

En cuanto a las subvenciones dañinas, los expertos están convencidos de que las subvenciones al combustible son las más perjudiciales, y constituyen el sustento menos efectivo para los pescadores. Existen dos tipos de subvenciones al combustible: apoyo directo para la compra de combustible y apoyo indirecto, como la eliminación de impuestos al combustible. Juntas, las subvenciones directas e indirectas al combustible representan $7.700 millones de los $22.000 millones que se otorgan en subvenciones dañinas por año: el mayor porcentaje de estos pagos nocivos. Los gobiernos deben asegurarse de prohibir las subvenciones al combustible en virtud del presente acuerdo.

3. El acuerdo debe proteger a las poblaciones de peces sobreexplotadas.

Los países deben acordar prohibir las subvenciones para aumentar la capacidad para la pesca de poblaciones de peces consideradas sobreexplotadas en sus zonas económicas exclusivas y en las áreas fuera de su jurisdicción nacional. Las poblaciones de peces se clasifican como sobreexplotadas cuando han sido explotadas hasta niveles inferiores a lo que los expertos consideran que constituye el rendimiento máximo sostenible (definido como la captura mayor promedio que se puede extraer, de forma sostenible y duradera, de una población en las condiciones medioambientales actuales). Teniendo en cuenta que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación calcula que el 34 % de todas las poblaciones de peces son explotadas por encima de los límites sostenibles, prohibir las subvenciones dañinas a la pesca de estas poblaciones sobreexplotadas demostraría el compromiso asumido por los Gobiernos para acabar con la sobrepesca, otro de los objetivos del SDG 14.

4. El acuerdo debe prohibir las subvenciones para aumentar la capacidad a los buques de pesca de aguas lejanas.

Además de las prohibiciones de pesca dentro de las zonas económicas exclusivas de los países, la OMC debe prohibir las subvenciones dañinas que les permiten a los buques pescar fuera de las aguas del país de registro (llamado Estado del pabellón). La subvención de la pesca en aguas lejanas supone una presión innecesaria para las pesquerías y produce un desperdicio considerable en altamar: Un estudio de 2018 descubrió que, sin las subvenciones, menos de la mitad de la actividad pesquera en altamar sería rentable.

5. Las flexibilidades para los países en vías de desarrollo no deben otorgarse en detrimento de la sostenibilidad.

Un componente del mandato SDG 14.6 es el otorgamiento de flexibilidades, conocidas como tratamiento especial y diferencial, para los países en vías de desarrollo. Los derechos especiales que reciban los países en vías de desarrollo para ayudarlos a implementar el acuerdo de la OMC no deben otorgarse en detrimento de los objetivos de sostenibilidad. Si se necesita flexibilidad, esta debe ser específica y limitada, y debe abordar las inquietudes puntuales de algunos países en vías de desarrollo, como las restricciones de capacidad o la necesidad de subsistencia y los pescadores artesanales. En lugar de solicitar excepciones permanentes, los países en vías de desarrollo deberán pedir asistencia y flexibilidades únicamente durante períodos de transición limitados.

A medida que aumenta la presión de la OMC para cumplir con la fecha límite de 2020, también crece la tentación de cerrar un acuerdo que no requiera tomar decisiones políticas difíciles en torno a la reforma del otorgamiento de subvenciones. Los miembros de la OMC deben evitar caer en esta trampa y deben adoptar reglas sólidas para minimizar los vacíos jurídicos y aprovechar la oportunidad para establecer políticas oceánicas orientadas a lograr una mayor sostenibilidad.

En última instancia, en lugar de otorgar subvenciones dañinas para apoyar la actividad pesquera, los Gobiernos deben redirigir su apoyo hacia los pescadores y las comunidades pesqueras. Si se realiza correctamente, este acuerdo podría mejorar la salud de las poblaciones de peces; los océanos de nuestro planeta; y las comunidades y economías de todo el mundo.

Isabel Jarrett es administradora y Ernesto Fernandez Monge es un funcionario del proyecto de The Pew Charitable Trusts para reducir las subvenciones dañinas a la pesca.

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