Cuando el DCP Requiere Más Que un Simple Cambio de Imagen

Los dispositivos de concentración de peces no se gestionan eficazmente, lo cual supone un gran problema para el atún

Cuando el DCP Requiere Más Que un Simple Cambio de Imagen

Un reciente informe de Pew documentó la proliferación creciente y en gran medida no gestionada de los dispositivos de concentración de peces (DCP) de deriva en los océanos del mundo. Según nuestras estimaciones, la industria de pesca atunera de cerco desplegaría cada año más de 120.000 DCP en aguas tropicales. Los atunes se congregan bajo estos dispositivos flotantes y son capturados a continuación en grandes redes tendidas por los buques pesqueros.

Pero muchos DCP nunca se retiran del océano. Estos dispositivos abandonados siguen pescando, convirtiéndose en lo que se conoce como artes de pesca fantasma o desechos marinos, y acaban por hundirse o por ser arrastrados por las corrientes hasta las playas o, en ocasiones, hasta hábitats costeros sensibles, como los arrecifes de coral. Los DCP construidos con viejas redes de pesca tienen mala reputación porque enmallan especies que no son objetivo de la pesquería, incluyendo tortugas, tiburones y otros animales marinos. La utilización de tecnologías cada vez más sofisticadas permite a los pescadores determinar qué cantidad de atún se ha concentrado bajo algunos DCP y si realmente merece la pena volver a dichos DCP para tender las redes.    

El uso de DCP está muy extendido en todas las regiones oceánicas, especialmente entre los buques con pabellón estadounidense o europeo. La información disponible demuestra que el incremento no controlado en el uso de los DCP durante los pasados 20 años en la pesca del atún listado (o barrilete) a nivel mundial ha perjudicado también a otras especies de atún (incluyendo el patudo), así como a tiburones, tortugas y otros animales marinos. Los científicos del mundo de la pesca coinciden en que el aumento significativo en el uso de DCP ha contribuido a la sobrepesca del patudo en los océanos Atlántico y Pacífico.

Los gestores de la pesca reconocen cada vez más la necesidad de una mayor regulación de los DCP para garantizar que su uso no cause daños a las poblaciones de atún, a especies no objetivo y a los ecosistemas en su conjunto. Aun así, la reacción de los organismos internacionales responsables de la gestión de la pesca del atún ha sido lenta. 

Hasta la fecha, los reguladores solo han dado pequeños pasos hacia una gestión adecuada de los DCP, por ejemplo exigiendo a los buques que utilicen dispositivos biodegradables y especialmente diseñados para reducir el riesgo de que se enreden en ellos especies marinas no objetivo, como los tiburones. Estos esfuerzos por combatir la proliferación de desechos marinos, limitar la pesca fantasma y reducir las capturas incidentales constituyen avances positivos. Sin embargo, ninguna de estas políticas aborda el problema fundamental del uso no controlado de los DCP: la sobrepesca de las poblaciones de atún. Sin políticas diseñadas para reducir las capturas de patudo en los DCP, se continuará capturando, extrayendo de las aguas y consumiendo una cantidad excesiva de peces de esta especie (sin que la mayoría de ellos haya llegado todavía a la edad de reproducción).  

Todas las opciones de gestión de las poblaciones de patudo que podrían abordar el problema de la sobrepesca presentan un factor común: alientan a la industria pesquera a reducir las capturas de peces inmaduros o, mejor dicho, le exigen que lo haga. Los gestores podrían diseñar vedas a la pesca con DCP con una duración y un tamaño de área suficientes como para reducir la pesca alrededor de los DCP, limitar la actividad pesquera en posibles puntos donde se sabe que se concentra un mayor número de peces de esta especie, restringir la pesca de bancos de atún agrupados bajo objetos flotantes o sencillamente limitar la cantidad de juveniles que se pueden capturar legalmente. 

La puesta en práctica de una o más de estas políticas podría poner al patudo en la senda de la recuperación en los océanos Atlántico y Pacífico.

Amanda Nickson dirige los esfuerzos de Pew para la conservación del atún a nivel mundial.

States of Innovation