Salir del Abismo: Transformar la normativa de la UE para proteger las aguas profundas

Salir del Abismo: Transformar la normativa de la UE para proteger las aguas profundas

TrawlTal y como se realiza en la actualidad, la pesca de aguas profundas tiene graves y amplias consecuencias medioambientales para los países que practican dicha pesca, para la comunidad internacional y para los ecosistemas marinos.

ReformsAlgunos estudios revelan que las flotas pesqueras de aguas profundas que faenan por todo el mundo están ocasionando un deterioro significativo del entorno marino al dañar ecosistemas marinos vulnerables (EMV) tanto dentro de sus propias zonas económicas exclusivas como en alta mar. Dicho daño se produce por contacto con hábitats frágiles del fondo marino y por la sobrepesca de especies de aguas profundas altamente vulnerables entre las que se incluyen el reloj anaranjado (Hoplostethus altanticus), tiburones de aguas profundas (p. ej., Centrophorus spp.) y los granaderos (Coryphaenoides spp.). En la actualidad se considera que muchas especies de aguas profundas están agotadas regionalmente, si no mundialmente.

La flota pesquera de aguas profundas de la UE es una de las más grandes del mundo. En el Atlántico nordeste, que constituye el hábitat de algunas de las poblaciones de peces de aguas profundas más severamente explotadas, la UE es responsable del 75% del total de capturas regional de especies de aguas profundas. La UE también es un actor importante en el ámbito de la pesca de fondo en alta mar, una actividad a menudo dirigida a la captura de especies de aguas profundas. Se estima que la UE tiene 103 buques que realizan actividades de pesca de fondo en alta mar, cifra que corresponde aproximadamente a un tercio de la flota mundial de pesca de fondo en alta mar. Debido a su tamaño, la UE se encuentra en una posición única para mejorar de forma significativa la sostenibilidad de la pesca de aguas profundas y reducir los efectos negativos sobre los EMV.

Resulta importante destacar que las pesquerías de aguas profundas revisten una importancia económica muy limitada. A escala internacional, las pesquerías de aguas profundas corresponden únicamente a entre el 2% y el 4% del total mundial de desembarques. Y en la UE, la pesca de aguas profundas supone únicamente el 1,2% del total de capturas de la UE en el Atlántico nordeste y el 1,3% del valor de los desembarques de los productos de la pesca de la UE.

Este documento político resume los problemas actualmente existentes en la regulación de las pesquerías de aguas profundas en el Atlántico nordeste por parte de la UE, incluyendo unos límites débiles de capturas y esfuerzo pesquero, una falta
de conocimiento sobre el estado de los recursos pesqueros de aguas profundas y sobre el impacto de la pesca, una cobertura incompleta de las especies de aguas profundas, un seguimiento y unas medidas de control deficientes, lagunas significativas en los datos y las notificaciones y la ausencia de medidas suficientes para garantizar la sostenibilidad y proteger los ecosistemas de aguas profundas vulnerables, como por ejemplo los arrecifes de coral de aguas frías, ante los efectos destructivos de las pesquerías de fondo. Varias evaluaciones han constatado que el régimen de gestión de las pesquerías de aguas profundas de la UE para el Atlántico nordeste resulta inadecuado, se aplica de forma deficitaria y es incoherente con los principios, los acuerdos y las obligaciones legales de la UE y la comunidad internacional en lo relativo a la gestión sostenible de las pesquerías. Como resultado, las principales autoridades científicas han llegado a la conclusión de que las pesquerías de la UE para especies de aguas profundas en el Atlántico nordeste se encuentran fuera de los ‘límites biológicos de seguridad' y que la pesca de aguas profundas debería reducirse significativamente o incluso detenerse por completo.

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