¿Qué tan protegidos están realmente los océanos?

A pesar del progreso, el artículo demuestra que la comunidad global debe hacer más para fomentar la salud de los océanos

James Watt

Nuestro planeta es el hogar de hábitats naturales maravillosamente diversos que sustentan una enorme variedad de vida. Sin embargo, muchos de esos lugares y de las especies que dependen de ellos se encuentran amenazados. Para protegerlos de forma sustancial se requiere de un gran esfuerzo multinacional; es por esto que organizaciones como las Naciones Unidas fijan objetivos de conservación. Mientras que algunos Gobiernos alrededor del mundo han resguardado áreas extensas de territorio, la mayoría se ha demorado en proteger áreas marinas. Dos objetivos clave para la protección de los océanos —el Objetivo 14 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y la Meta 11 del Convenio sobre la Diversidad Biológica en Aichi— buscan proteger eficazmente al menos el 10 por ciento de los océanos para 2020. ¿Cuánto nos falta para alcanzar estos objetivos? La respuesta no está del todo clara.

Según la Base de Datos Mundial de Áreas Protegidas de la ONU, la cual registra las áreas marinas protegidas (AMP) con datos que proporcionan los países, más de 15.000 AMP protegen más de 27 millones de kilómetros cuadrados (casi 10,6 millones de millas cuadradas) de océano. En otras palabras, casi el 7,5 % de los océanos, o lo que equivale a un área del tamaño de Norteamérica, está protegido de alguna manera.

Pero, ¿qué tan exactas son estas cifras? Y, ¿qué tan protegidas están esas áreas? “AMP” se convirtió en un término general para nombrar a las muchas formas de ordenación que se aplican a los océanos, pero tiene diferentes significados según las personas que lo utilizan. El sistema de clasificación desarrollado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), que es el más utilizado, permite que una gran variedad de actividades se lleven a cabo dentro del alcance de las áreas clasificadas como AMP. Por ejemplo, esto puede incluir áreas donde se prohíben las visitas o lugares donde se permite la utilización sostenible de recursos por parte de pueblos indígenas, además de zonas donde se permite la pesca comercial. Algunos Gobiernos incluso permiten la minería y la pesca industrial en las AMP, aunque estas actividades no cumplen con los estándares de la IUCN. En última instancia, las áreas que están íntegramente protegidas, donde no están permitidas las actividades extractivas ni destructivas de ningún tipo, y aquellas que están alta o fuertemente protegidas, donde solo están permitidas las actividades extractivas de bajo impacto, brindarán mejores resultados en términos de conservación.

Una estimación global más conservadora del Marine Conservation Institute y su Atlas of Marine Protection muestra que cerca del 5 % de los océanos se administra como verdaderas AMP.

La diferencia que existe entre las cifras probablemente se debe a una interpretación amplia sobre lo que constituye un AMP y a la falta de matices que ofrecen los informes recibidos por la Base de Datos Mundial de Áreas Protegidas. Estos factores sugieren que el Atlas of Marine Protection es más preciso.

De hecho, es lo que varios colegas y yo, junto con coautores expertos, descubrimos al investigar las diferencias entre estas cifras. En febrero de 2018, presentamos y explicamos estos descubrimientos en el artículo “Recomendaciones a la IUCN para mejorar la clasificación y generación de informes de las Áreas Marinas Protegidas”. 

Este artículo analiza los objetivos globales y las definiciones de las AMP, muestra el progreso y destaca las recomendaciones clave para mejorar la aplicación de las categorías de la IUCN a las AMP y fortalecer el marco de trabajo existente de la UICN. Entendemos que esto, junto con una mejora de los estándares en la generación de informes, es fundamental para comprender, analizar y comunicar eficazmente los beneficios ecológicos de las AMP.

También planteamos, respaldados por numerosos estudios, que las AMP altamente protegidas son las mejores para mantener la salud de los océanos y las medidas más eficaces para alcanzar las metas globales de conservación establecidas por la comunidad internacional.

Con la rápida llegada del 2020, los Gobiernos de todo el mundo deben aumentar la creación de AMP extensas con protecciones sólidas. Alcanzar el objetivo del 10 % y avanzar hacia la recomendación de proteger, al menos, el 30 % del océano para 2030 sería una gran noticia para muchas especies, incluida la nuestra, que dependen de la salud de los océanos.

Johnny Briggs trabaja en las iniciativas del proyecto Legado para los Océanos de Pew Bertarelli en Reino Unido, con sede en Londres.