Nuevo marco de trabajo ayuda a definir de forma clara los beneficios y las protecciones marinas

La Guía sobre AMP ofrece pautas para el diseño y la implementación de áreas protegidas

Nuevo marco de trabajo ayuda a definir de forma clara los beneficios y las protecciones marinas
Las políticas destinadas a proteger grandes extensiones del océano favorecen el desarrollo de muchos ecosistemas (incluidos los arrecifes de coral, como el que se muestra en la fotografía). Las nuevas investigaciones ofrecen un marco de trabajo internacional para diseñar e implementar áreas marinas protegidas.
Hiroko Yoshii Unsplash

Aunque en los últimos años se logró avanzar en la construcción de un consenso en torno a lo que se considera un área marina protegida (AMP), los expertos oceánicos, los Gobiernos, los grupos defensores y otros actores aún siguen discrepando respecto de la definición de un AMP y de las actividades que deberían permitirse dentro de estas áreas. En la actualidad, se han realizado nuevas investigaciones que brindan pautas claras y precisas para descirbir las AMP en función de cuatro características: las actividades que se permiten dentro de sus límites, su nivel de protección, la forma en que son administradas, y los resultados que podrían derivar de su implementación, tanto para las personas como para la biodiversidad. Estos parámetros deberían servirles a todas las partes interesadas para evaluar mejor el cuidado de los océanos a nivel mundial.

El artículo científico multidisciplinario y revisado por pares “A Framework to Achieve Global Goals for the Ocean: The MPA Guide” (Un marco de trabajo para lograr objetivos mundiales para el cuidado del océano: la Guía sobre AMP) se llevó a cabo bajo la dirección de un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Oregón y se publicó 10 Septiembre en la revista Science. The Pew Charitable Trusts contribuyó ampliamente a la investigación en términos académicos, lo que suma un aporte crucial y oportuno a la discusión global en torno a la eficacia de las AMP y la necesidad de implementarlas. A medida que el contexto resulta cada vez más propicio para la adopción global de un objetivo orientado a proteger, por lo menos, el 30 % del océano antes de 2030 en el marco de la Convención para la Diversidad Biológica (CBD), es fundamental que los legisladores y las partes interesadas comprendan los resultados potenciales de los distintos tipos de AMP, tanto para la biodiversidad como para el bienestar de las personas.

La Guía sobre AMP ofrece un marco de trabajo internacional para determinar qué porcentaje del océano está protegido, lo que hoy en día resulta difícil de calcular debido a que no hay un consenso mundial respecto de lo que significa “protegido” en materia de hábitats marinos. En la actualidad, existen varias categorías de AMP, que varían desde áreas completamente protegidas hasta zonas de usos múltiples en donde se permite una extracción significativa de recursos. Cada una de ellas cuenta con su propio régimen de monitoreo y cumplimiento, y con su propia asignación de fondos. Esto ha generado una gran confusión con respecto a las áreas protegidas y ha suscitado preguntas como las que se indican a continuación: ¿Qué requisitos debe reunir un AMP? ¿Qué resultados sociales y ecosistémicos tendrá la implementación de cada AMP? ¿Qué porcentaje del océano está protegido actualmente?

Según la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas, el 7,65 % del océano se encuentra protegido por las AMP existentes. Sin embargo, no está claro cuántas de estas áreas son administradas de forma activa y cuentan con los niveles de protección adecuados para lograr las metas de conservación enumeradas en los objetivos internacionales. La Guía sobre AMP resuelve esta ambigüedad al establecer definiciones sobre las áreas protegidas, y permite realizar una evaluación integral de las protecciones y de los resultados de conservación esperados. Este enfoque se puede adoptar con facilidad a nivel internacional, incluso en el marco global para la biodiversidad pos-2020, que está diseñando la CBD.

El reconocimiento de la necesidad de proteger la vida marina para ayudar a preservar los beneficios que la humanidad recibe del océano no es una novedad. Por ejemplo, las comunidades insulares de Oceanía han administrado las pesquerías de forma activa durante siglos con esta finalidad. Sin embargo, el movimiento global para proteger las especies y los hábitats marinos ha crecido de manera exponencial durante los últimos 20 años, ya que el daño que provocan la pesca industrial y otras actividades humanas perjudiciales a los ecosistemas marinos resulta cada vez más evidente. En las últimas dos décadas, se ha ido incrementando la evidencia científica que afirma que las AMP constituyen un instrumento político muy efectivo para resguardar la biodiversidad del océano. A raíz de ello, los Gobiernos han designado un número creciente de AMP.

Los estudios han demostrado que las AMP bien diseñadas y administradas, en especial las reservas completamente protegidas, pueden restablecer la salud de los océanos al preservar la biodiversidad, fortalecer la resiliencia de los ecosistemas, respaldar la productividad de las pesquerías, y conservar las tradiciones culturales únicas e históricamente vinculadas con los mares. Comprender los resultados previstos (por ejemplo, una protección completa en comparación con una protección leve) puede ayudar a los científicos y a los legisladores a decidir cuál es la mejor manera de cuidar el océano.

Matt Rand es director senior, y Johnny Briggs y Angelo Villagomez son funcionarios senior que trabajan para la protección de los hábitats marinos en The Pew Charitable Trusts.